EL FENG SHUI, LITERALMENTE VIENTO Y AGUA, SE BASA EN LA EXISTENCIA DE UN FLUJO VITAL DE ENERGÍA (CHI), QUE SE VE MODIFICADO POR LA FORMA Y DISPOSICIÓN DEL ESPACIO, LAS ORIENTACIONES Y LOS CAMBIOS TEMPORALES.

En este sentido, es importante tanto la estructura de la vivienda, la ubicación de las habitaciones de la casa y la colocación de los muebles. Por tanto, nosotros, como diseñadores de interiores, debemos proyectar la decoración de los distintos ambientes de la casa con el objetivo de lograr la mayor armonía.

En este artículo nos centraremos en el dormitorio, lugar de la casa prioritario para el Feng Shui, que da más importancia a aquellos espacios dónde más tiempo permanecemos. Aquí tenemos algunos consejos:

  1. Las paredes deben ser de colores pasteles suaves, que inducen al descanso.
  2. La cama no debe estar en línea recta con la puerta de entrada o del baño, además su cabecero debe tener detrás la pared más alejada de la puerta.
  3. No debe haber ventanas o espejos detrás de la cama, ya que pueden minorar la sensación de seguridad.
  4. Debemos optar por el uso de iluminación suave y tenue, ya que transmite paz y tranquilidad.
  5. Hemos de procurar reducir en lo posible el número de aparatos electrónicos en el dormitorio, especialmente en las mesitas de noche.
  6. En cuanto a los muebles, lo ideal es que sean ligeros y estén solamente los necesarios.

Como conclusión, resaltar que en la práctica hemos de ser flexibles y disponer de una decoración de interiores compuesta por muebles y objetos que nos hagan sentir a gusto con nosotros mismos.

¡Y es que cada casa debe reflejar su espíritu propio!